Es ‘La Catrina’ imagen de miseria e hipocresía de una sociedad.





Una calavera vestida con ropas de gala, que bebe pulque, monta a caballo, en fiestas de la alta sociedad o de un barrio, retrató en su tiempo la miseria e hipocresía de una sociedad; ese era el fin de ‘La Catrina’, un personaje burlón que en la actualidad forma parte importante en la tradición del Día de Muertos en el país.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) rinde homenaje a este personaje icónico de la cultura popular mexicana, al rememorar parte de la vida y obra de su creador, el grabador aguascalentense José Guadalupe Posada (1852-1913).

Durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, los dibujos de cráneos y esqueletos acompañados de textos que criticaban de forma burlona la situación del país, así como de las clases privilegiadas, se volvieron populares entre la población y se empezaron a reproducir en periódicos llamados de ‘combate’.

Entre los grabadores que destacaron en su trabajo de ‘calaveras’ se encontraban Constantino Escalante, Santiago Hernández, Manuel Manilla y José Guadalupe Posada, quien en sus obras acentuó el carácter festivo y desenfadado del pueblo mexicano.

Este último artista nació el 2 de febrero de 1852 en Aguascalientes. Su primer contacto con el grabado y la litografía lo hizo en el taller Trinidad Pedroso.

La reproducción de sus imágenes en el periódico ‘El Jicote’ lo llevó a salir de su estado natal para ir a la Ciudad de México, donde colaboró en medios como ‘La Patria Ilustrada’, ‘El Padre Cobos’ y ‘El Ahuizote’, entre otros.

Se dice que el arte de Posada fue diverso, a través de sus ‘calaveras’ retrató la esencia de los pesares y alegrías del pueblo que vivía grandes diferencias sociales durante el Porfiriato.

Actualmente, estas ‘calaveras’ son relacionadas directamente con el Día de Muertos; sin embargo, también representan la interpretación de la vida de la sociedad de aquella época.

Calaveras vestidas con ropas de gala, fumando, bebiendo, montadas a caballo, en fiestas de la alta sociedad o de un barrio, todas retrataban los errores políticos y la hipocresía de una sociedad, así nació ‘La Catrina’, personaje que fue bautizado originalmente como ‘La Calavera Garbancera’.

Esto se dio cuando Guadalupe Posada realizó un grabado en metal para criticar a quienes eran conocidos precisamente como ‘garbanceros’, es decir, personas que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, renegando así de sus raíces y de su cultura.

La calavera de Posada no cuenta con ropa, sólo con un sombrero. Así, el autor criticó a aquellos que querían aparentar un estilo de vida que no les correspondía.

La obra de este ilustrador influyó en artistas posteriores, entre ellos a Diego Rivera, quien le dio a ‘La Catrina’ el nombre y la forma con que hoy se le conoce.

Ya que Rivera fue quien la pintó por primera vez vestida dentro de su mural ‘Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central’, arropada como una dama elegante, con un estilo clásico de la aristocracia de fines del siglo XIX y principios del XX.

Es por ello que, al darle una vestimenta de ese tipo, el muralista Diego Rivera convirtió a la ‘La Calavera Garbancera’ en ‘La Catrina’.

Actualmente el trabajo de Guadalupe Posada se conserva en diversas instituciones y colecciones particulares, una de ellas en el Museo José Guadalupe Posada, en Aguascalientes, el cual cuenta con una sala permanente dedicada a este grabador.

José Guadalupe Posada apuntó en alguna ocasión que “la muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, guera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”. A pesar de ello, las calaveras que el imaginó y grabó están vivas en el imaginario de México.

Fuente:

Tomado de la revista Laura.

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